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martes, 10 de marzo de 2015

Bien hecho, mal dicho.

Redactado por Alba Digital - 11:24:00




Aún permanece fresco en la memoria de los dominicanos de bajos recursos que acuden a los hospitales públicos en busca de salud, el anuncio que hiciera el entonces  ministro de Salud Pública, Freddy Hidalgo, el día 5 de agosto del 2013. Ese día,  Hidalgo anunció con bombos y platillos, que por orden del presidente Danilo Medina se había determinado el desmonte de la cuota de recuperación.
La noticia acaparó la atención de los medios de comunicación, que diligentes visitaron los hospitales incluyendo los de autogestión, para confirmar si la media se aplicaba o no, y aunque en su momento no faltó quienes la criticaran por prever  que la misma complicaría aún más las precarias condiciones de los centros de salud públicos, no faltaron quienes tiraron flores al presidente Danilo Medina, quien en varias ocasiones ha reafirmado  su orden de gratuicidad en los servicios de salud.
Al visitar el Hospital Pediátrico D.R. Hugo Mendoza,  construido con una inversión superior a los 37 millones de dólares, no pude evitar que me “ doliera el alma”  al recordar las  palabras del presidente Danilo Medina en el acto de inauguración, del Nuevo Hospital Traumatológico Darío Contreras  donde decía que las ARS tendrían que pagar por el servicio del nuevo centro, que fue convertido en un hospital de referencia tanto a nivel público como privado.
Y  criticaba el hecho de que “Cuanto más calidad tienen los hospitales más se alejan  los servicios de los pobres”, cosa que según sus palabras no era su deseo.
Este fin de semana comprobé en carne viva que esas palabras del presidente que arrancaron efusivos aplausos estuvieron ‘’Bien dichas pero mal Hechas’’
Cerca de las 7:30 de la noche llegue a la recepción del hospital Traumatológico D.R. Hugo Mendoza ( ya les dije que se construyó a una inversión superior a los 37 millones de dólares) con mi hija, la cual sufrió  una fractura en la mano derecha,  a los diez minutos de estar sentada con  mi niña gritando de dolor, una recepcionista mal humorada , me hizo seña atreves del cristal que me acerque. Ahí empezó mi calvario!
Me pidió mi seguro médico y mi cedula de identidad, cuando me disponía a pasarle el seguro me miro alzando el enseño y me dijo “aquí no aceptamos eso”. La chica con cara de pocos amigos me acababa de rechazar el Seguro Humano, inmediatamente después de esas palabras me dejo claro que pese al haber acudido a un servicio de emergencia, debía pagar 300 pesos de  consulta, y al dirigirle por primera vez la mirada a la niña dijo, “parece que tiene la mano rota” le informo que si le ponen yeso tiene que pagar 5,000 mil pesos, más los medicamentos que le puedan aplicar.
Yo que por la prisa no lleve conmigo mi tarjeta de crédito, ni andaba con esa suma de dinero solo atiné a agarrarme la cabeza y decir” hay mamá  y aquí  quien podrá defenderme”
Haciendo un ejercicio de sinceridad me declare incapaz de pagar esa suma de dinero, pero recordé  una ley que ‘’obliga’’ a todo centro médico a dar los primeros auxilios a los pacientes de emergencia.
La chica volvió a mirarme y me dijo siéntese, no le estoy negando el servicio. Obediente me senté y entre el llanto de mi hija, los chistes de los guardias, y los pleitos normales de una emergencia, note que no estaba solo en esa situación, en un promedio de 30 minutos que duré en la sala de espera conté otros tres casos como el mío, solo que ellos no habían memorizado el fragmento de que la ley que les conté y no le quedó más que irse con su emergencia, su enfermo, y su pobreza a .sabe Dios donde   
a las 11 y 45 cuando por fin un médico traumatólogo muy cortés por cierto , vio a mi hija lo primero que le pregunte con la voz cortada fue y ¿ Le pondrán yeso? Uff, por suerte me dijo –no, solo una fistula  que es más barata que el yeso.
Al final Salí brincando porque sólo me cobraron 1, 035 peso.                                                  
Pero confieso que en al llegar a mi casa no  pude conciliar el sueño, por mi cabeza se amontonaban las imágenes de los rostros de los niños sin seguro, el de los padres sin dinero y el de la chica dando a conocer las escandalosas tarifas de la sala de emergencia.
Ante esto solo me queda desahogarme y decirle al presidente que lo que dijo estuvo bien dicho, pero muy mal hecho.
Noris Vicioso Montero, periodista


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